Las pequeñas y medianas empresas son esenciales para la economía mexicana, pero enfrentan desafíos financieros significativos. Implementar estrategias de gestión financiera efectivas, como la presupuestación, el control de flujo de caja y la diversificación de financiamiento, es crucial para mejorar su rentabilidad y asegurar su sostenibilidad en un mercado competitivo.